Descifrando las etiquetas de los cosméticos

By corpora | Comments: 0 | 28 febrero, 2018

¿Hay que saber de física cuántica para entender las etiquetas de los cosméticos? Tranquilos, enseguida veremos que para descifrar ese listado de ingredientes sin tener que recurrir a un experto nos bastarán algunas claves.

El listado de ingredientes se denomina INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos), esto es, una denominación unificada regida por una serie de reglas. Las principales son que los nombres de los ingredientes deben aparecer en latín (de ahí esos nombres complicados) y que tienen que figurar en orden decreciente según la cantidad (es decir, que el primer ingrediente es el que se encuentra en mayor cantidad en el producto y así sucesivamente).

Los ingredientes se ordenan de mayor a menor cantidad dentro de la fórmula, hasta que los componentes supongan menos del 1% del total, momento en el que deja de ser obligatorio seguir ese orden.

Este punto es importante porque no es lo mismo, hablando de calidad y efectividad de un cosmético, que los activos importantes estén en un 3% o en un 0,001% (que, en realidad, es como no estar…).

Parece obvio, ¿verdad?

Además de estas reglas, es importante saber que una crema se compone, fundamentalmente de 4 tipos de ingredientes:

Los excipientes: están en los primeros puestos ya que son los compuestos principales y funcionan como vehículo de los principios activos, es decir, son los que ayudan a transportar el activo a través de las capas de la piel. Son excipientes sustancias inactivas (la más común es el agua) en las que se disuelven los demás compuestos para conseguir la forma que deseamos con el fin de optimizar su aplicación. Sí, también definen la forma del cosmético, si será una crema, una emulsión, un gel, un serum, etc.

Los principios activos: podríamos decir que son el alma del producto. Son los compuestos que realizan la función propiamente dicha (hidratan, nutren, son antioxidantes, antienvejecimiento, rellenadores, etc). Determinan la función y la eficacia de un cosmético. La mayoría deben de usarse en cantidades pequeñas (no os escandalicéis si nos salen al principio del INCI) y la clave está en mezclarlos con otros activos que potencien tanto su penetración como sus efectos. Y ese es el secreto mejor guardado de las mejores marcas;)

Pueden ser de origen natural o tecnológico y por sí solos no suelen tener una presentación agradable o útil, por lo que no pueden usarse solos sino junto con los otros tres grupos de componentes. Suelen tener un olor fuerte que se cubre con los siguientes ingredientes.

Los correctores: como su nombre precisamente indica, “corrigen defectos” que tendría la mezcla de componentes si no los añadieras. Mejoran su acidez, su espesor, su olor o su homogeneidad.

Los aditivos: se añaden a la composición para mejorar su preservación (conservantes como los parabenos), su presentación (colorantes como los óxidos de hierro) o su perfume (por ejemplo aceites esenciales).

Ahora que sabemos estas cosas básicas, podemos empezar a descifrar las etiquetas de los cosméticos.

Os dejamos los nombres en latín de los principales principios activos:

Ácido hialurónico: Sodium hyaluronate

Colágeno: Hydrolyzed collagen

Vitamina C: Magnesium Ascorbyl Phosphate

Platino: Platinum

Elastina: Hydrolyzed elastin

DHA (activo bronceador): Dihydroxyacetone

Células madre vegetales: Eryngium maritimum

Otros son más reconocibles como el Aceite de jojoba (Jojoba Oil), la manteca de karité (Karité butter).

Tengamos cuidado con los derivados del petróleo: Petrolatum, Ceresin, Copolymer, Microcristalyne Wax, Methylsilanol, Silicon, Dimethicone, Dimethicone Copolyol, Cyclomethicone, Cyclopentasiloxane. Con algunas fragancias sintéticas como Acetyl Hexametyl, Bromocinnamal o Aluminium Chlorhydrate, con componentes como aluminium chlorohydrate, methyldibromo glutaronitrile y iodopropynyl responsables de muchas alergias pero además contaminan el medio ambiente. O con los formaldehidos que están prohibidos en cosmética.

 

Tú decides si quieres utilizar productos naturales, orgánicos, ecológicos o si eres más flexible. Todo tiene sus puntos positivos y sus balances ya que los productos más tecnológicos han demostrado una gran eficacia y son también garantía de salud.

Lo importante es que estés informado, que sepas lo que compras y que no te den gato por liebre!

 

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